“Nada como estar en la patria”, leí hace un momento. Y pensé la imagen invertida: Nada como sentirse distante de la patria. Quería volver a Venezuela, pero por esta familia que somos con Alberto; y por algunos buenos amigos se que fueron arraigando en el corazón. Verdaderamente Caracas no es un sitio amigable, querible. Tal vez si tuviese que llevarme varios lugares de este país posiblemente serían: la Universidad Central de Venezuela, la naturaleza, toda, y los amigos. También muchos sabores que no conocía, principalmente frutas nuevas que probó mi paladar y quedó más que agradecido. Aunque esos no son territorios, son otra cosa; valdría la pena en alguna oportunidad escribir sobre ellas. Y el verde en el iris, sí. El mismo verde que amó Gaby cuando vino. ¿Te acordás?
Caracas, 27 de noviembre Escena de jueves por la mañana: el andén de la estación "La paz" está prácticamente vacío. Se escucha una melodía de fondo, no la reconozco, aunque suena bonita, me quedo escuchando; de repente una señora a mi lado comienza a tararearla. Efectivamente es una canción para Caracas. Siento que el tiempo se detiene. Su voz es armoniosa, canta bajito, emocionada. La observo con detenimiento. Ella no mira a los lados. No le importa quién la escucha, ella necesita cantarle a esta ciudad de la furia. Esas son las cosas que quisiera contarles cada día.
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