Hoy sábado me dije: un buen trozo de chocolate probablemente haga fluir mis ideas. Me lo merecía. Estaba escribiendo los antecedentes de mi proyecto de pregrado para aspirar a la Licenciatura de Letras. Necesitaba que mi cuerpo reaccione. No tanto mi cuerpo sino mis manos; necesitaba que ellas tomen conciencia del tiempo y escriban, de manera acaudalada. Que al menos los dedos hablen concisa y correctamente sobre el tema que compete. Chocolate de sábado por la tarde. Ricura.
Caracas, 27 de noviembre Escena de jueves por la mañana: el andén de la estación "La paz" está prácticamente vacío. Se escucha una melodía de fondo, no la reconozco, aunque suena bonita, me quedo escuchando; de repente una señora a mi lado comienza a tararearla. Efectivamente es una canción para Caracas. Siento que el tiempo se detiene. Su voz es armoniosa, canta bajito, emocionada. La observo con detenimiento. Ella no mira a los lados. No le importa quién la escucha, ella necesita cantarle a esta ciudad de la furia. Esas son las cosas que quisiera contarles cada día.
a los que todavía nos quedan varios años en la carrera, bueno, habrá que comprarse un estómago
ResponderEliminarGracias Pablo, te agrego entre mis links. Tu blog es muy interesante.
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