"Ella estaba mirando las cosas que no se pueden decir. Algunas disposiciones de forma le despertaban aquella atención vacía: los ojos sin piedad mirando, la cosa dejándose mirar sin piedad, un tubo de goma atado a un grifo roto, la chaqueta colgada detrás, el cable eléctrico enrollado a un hierro. Buscaba, como manera de mirarlas, ser en cierta manera estúpida y sólida y llena de asombro, como el sol. Mirándolas casi ciega, ofuscada". C.L
Caracas, 25 de diciembre Nada más terapéutico que leer en las noches a Marguerite Duras. E mpiezo a entender que el amor también es un petirrojo que canta en la ventana con un escarabajo en su boca.
Buen texto, interesante, me atrapó. Saludos cordiales...
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